Cuando la lluvia acaricia la ciudad de Shanghái, las calles se transforman en un lienzo vivo donde, con naturalidad y elegancia, se dibujan infinitas escenas de vida cotidiana. Siluetas líquidas que saltan de charco en charco y llenan el pavimento de luz y color. Basta con bajar la mirada: colores, luces, reflejos y sombras se funden sobre la piedra mojada y crean composiciones fugaces que recuerdan a las obras de los grandes pintores impresionistas.
Esta serie pretende recoger estos fragmentos de arte fugaz, estas pinceladas efímeras que la naturaleza dibuja sobre la piedra mojada y que a menudo pasan desapercibidas bajo nuestros pies.